Para tener una vida realmente lujosa es necesario estar rodeados de grandes e importantes riquezas, aunque éstas, paradójicamente, a veces nos atormenten.
Por eso, nos complicamos la vida haciendo cosas verdaderamente inútiles, como enamorarnos, estudiar, tener hijos y trabajar, con la finalidad siempre de que otros vivan con el lujo que uno mismo se merece.